Alejandro Ramos Ayala


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Sobre el autor

Estudió las carreras de Ingeniero Físico y Licenciado en Letras Españolas, en la Universidad Autónoma de Chihuahua. Becario del FOMAC en el 2019 con su proyecto “Globalización del Neomito y la leyenda”. Ha cursado diplomados en Escritura Creativa, Literatura de Terror y Literatura Europea Contemporánea, del INBAL. En el 2022 fue acreedor, en conjunto con el colectivo Cíbola, del estímulo PACMyC, con el cual realizaron un libro de poesía infantil en español y Rarámuri titulado Kurúwi-ra´ícha: niño palabra. Es mediador de salas de lectura, desde el Programa Nacional Salas de Lectura desde hace ocho años, con sus salas El Sótano de Verne y Calíope.

Libros publicados


Portada de Las vacaciones de la Muerte

Infantil y juvenil

Las vacaciones de la Muerte

¿Cómo viaja La muerte de un lugar a otro? ¿Tiene un hogar? ¿Qué cosas desagradan a La muerte? ¿Qué animales le gustan y por qué? ¿A dónde iría primero si tuviera un tiempo de descanso? ¿Cuál es su libro favorito? ¿Qué haría en sus días libres?
Las vacaciones de la muerte es un texto breve que trata de contestar las preguntas anteriores junto a lectores y lectoras. Todo comienza con una llamada: se le han dado vacaciones a La muerte, y ella es muy bien recibida en México, con nuestras tradiciones y la forma en la que la dibujamos, Así que decide tener sus vacaciones aquí, en nuestro país. Visitando a uno de los seres vivos más longevos de este terruño, recorriendo las carreteras del sur, abrazando a quien necesita de ella, adoptando un perrito, preguntándose sobre el destino de las mariposas, disfrutando de una buena paleta congelada, metiéndose en los sueños de las personas, todo para terminar casi donde inició sus vacaciones: un viaje circular lleno de misterios y pistas (como la misma muerte), un viaje de ida y vuelta trepando el árbol de la vida (del que no sale intacta, se va un poco más humana), porque también La muerte necesita tomar algo de sol y bajar el ritmo, necesita que le demos vacaciones de toda la maldad del mundo, necesita que seamos también un poquito más humanos y la tratemos con cariño. Bienvenidos sean a este breve pero sabroso (como calaverita de dulce) viaje, bienvenidas sean a estas vacaciones de la muerte.