
Con trayecto
Los amorosos son punk
Los amorosos son punks es un libro donde Ramón Rangel escribe bajo la premisa del desencanto; aborda la vida, el amor, el dolor y la muerte, esos grandes temas universales que Renato Leduc de manera irónica redujo a asuntos de farmacia y notaría, para ahora volverlos asunto de calle y oficina: la alegría o el desconsuelo nos encuentran sentados en la banqueta, contemplando el horizonte, o en la silla de una oficina, frente a una pantalla.
Por eso el poeta escribe desde el humor que se esconde en la carcajada amarga y encuentra cobijo en sus versos para echarle la culpa a la poesía como se culpa a Dios cuando no hay nadie más a quien culpar, porque a fin de cuentas sabe que la culpa es de uno y uno se la puede echar a quien quiera. Y si la culpa es de quien sea, digamos que la culpa de este libro es del joven que se prometió ser punk para siempre y ahora sabe que ya no es punk, pero le queda un refugio de resistencia en la palabra, porque la poesía es su grito de protesta y su bandera más revolucionaria, ya que cree firmemente que todo poema de amor es un manifiesto ante la vida. Ramón Rangel no busca la poesía del Olimpo, sabe que Nicanor Parra hace mucho tiempo bajó a los poetas de los cielos y robó el fuego de la palabra para compartirla con el mundo. Por eso el libro está atravesado por la cultura popular, la que encontramos en las películas, en las canciones y en las calles. Los amorosos son punks es un libro que nos recuerda que Sabines ya nos advirtió que los amorosos están solos, solos, sin Dios y sin diablo, abandonados a su suerte y cantando una canción de punk mientras simplemente quieren, como todos nosotros, sobrevivir a la vida.

